![]() |
||||||||
|
|
||||||||
![]() |
||||||||
|
|
![]() |
|||||||
|
|
![]() |
![]() |
| |||||
|
| ||||||||
![]() |
(20/11/2009 – Para Diario “La Opinión” de Pergamino, Prov.de Buenos Aires, Argentina)
El ex Defensor del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires brindó una charla, en el marco del Congreso de Mediación, Negociación y Facilitación. Dijo que hay que trabajar en las causas estructurales del conflicto, posicionar a los actores y hacer hincapié en la cultura social y la del actor estatal.
DE LA REDACCION. El pasado viernes en el marco del Congreso Provincial de Mediación, Negociación y Facilitación, que fuera organizado por el Consejo de Ciencias Económicas local, arribó a nuestro medio el ex Defensor del Pueblo, Alejandro Nató que abordó la temática: “Facilitación de procesos colaborativos e intervenciones en la conflictiva social”.
Nató es abogado y procurador (UBA), mediador, especialista en conflictos públicos, director académico de los posgrados de gestión y manejo de conflictos de la Universidad del Museo Social Argentino, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, titular de cátedra de Derecho Latinoamericano en UBA, docente en Gestión de Conflictos en maestrías de Bolivia, en la Universidad de León (España) y Nacional del Noroeste, y en otras instituciones
Fue jefe de Gabinete de la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, jefe de Gabinete de la Secretaría de Justicia y coordinador general de los programas sociales del Ministerio de Justicia de la Nación. Fue elegido Defensor del Pueblo Adjunto de la Ciudad de Buenos Aires y Defensor del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires.
La mediación
En diálogo con LA OPINION el mediador se refirió a la importancia de la mediación, específicamente, en esta época en la que predomina el conflicto social.
- Es muy importante la mediación pensada para la resolución de conflictos...
- La mejor resolución de conflictos que puede haber es la negociación, donde intervengan los propios actores y ellos sean los que autogestionen su conflicto. Hay situaciones particulares en donde se requiere la presencia de un tercero, que contribuye con las partes para que éstas se beneficien. La mediación en nuestro país surgió en 1992 como una institución complementaria de lo que es el servicio de justicia. Se creó una ley que hizo que en muchos lugares del país se fueran incorporando mecanismo legales para descomprimir la justicia porque en esa época la realidad era que la justicia no llegaba a tiempo, y el propio sistema del Estado que se había apropiado de los conflictos llegó a un punto cúlmine en donde quedó demostrado que el Estado no puede resolver todos los conflictos, que también son civiles, comerciales, penales. La mediación es importante en todas las disciplinas y ámbitos porque el trabajo del tercero en las cuestiones conflictivas es facilitar el diálogo.
- En torno a la conflictividad social que es un tema que usted aborda. ¿Cuál es su análisis de la realidad social argentina?
- Hay una necesidad de visibilización de parte de muchos sectores que no tiene voz y no se hacen ver, no se posicionan en el escenario público urbano. El modo de posicionamiento tiene cada vez mayor voltaje, especialmente por las cuestiones mediáticas. Hay un actor estatal que, por acción y omisión, genera conflictividad. Esta que se produce a partir de una decisión política, un posicionamiento político respecto a alguna convicción, hace que surjan conflictos como es el del campo, el de la Ley de Medios, y tantos otros que son paradigmáticos, relevantes, y que envuelven a toda la sociedad. Las problemáticas incorporan a la opinión pública, a la sociedad en su conjunto para que se vaya posicionando también en torno a las diversas cuestiones.
- ¿Cómo se trata de paliar esta situación de conflictividad social que percibe a diario uno tras otro?
- Hay un problema central que es la falta de estatalidad, falta de presencia del Estado en temas que son centrales para la calidad de vida, por ejemplo, las necesidades sociales. Esto genera reacciones sociales por un lado, porque estamos viendo movilizaciones de distintos grupos sociales que ante la falta de respuesta del Estado necesitan ser escuchados. Asimismo se advierte una falta de protagonismo del Estado que debe estar presente con mayor vigor. En lo que hace a las temáticas es importante destacar que, una de las más relevantes, es el tema de la seguridad-inseguridad. Este divide aguas y es muy complejo. También hay muchos otros casos como la drogodependencia que avanza a pasos geométricos mientras las respuestas son aritméticas. Se está poniendo parches en las problemáticas y falta proyección política a mediano y largo plazo. Ese tipo de situaciones generan violencia social que hacen al epicentro, que es lo que está debajo; lo que se ve es cómo se posiciona la gente. La cuestión radica en cómo se coadyuvan los intereses y qué tipo de cultura dialógica puede llegar a haber dentro de los propios actores o de terceros que puedan proponer escenarios que les permitan a los actores en conflicto buscar salidas consensuadas a esa problemática.
Tiene mucho que ver con la cultura de “ver quien manda” o “quién tiene más poder”. Estas cosas conspiran con el reconocimiento, con el respeto, la incorporación del otro como un legítimo otro, también se percibe que ante la acción los demás actores reaccionan.
- En este tipo de problemáticas ¿Quiénes son los actores que deben mediar e instaurar políticos de consenso?
- Primero hay que buscar los mecanismos para poder atenuar y atemperar las búsquedas de imposición de poder y también hay que proponer sistemas donde cada uno se sienta integrado, que es muy difícil porque en la composición armónica de los juegos de intereses generalmente el tercero es convocado cuando ya se está “quemando todo”, para sofocar el incendio. Para este tipo de problemáticas hace falta un trabajo de mediano y largo plazo. Considero que hay que sensibilizar mucho a los actores políticos estatales para que tomen conciencia de que la espiral de conflicto, el escalamiento de la problemática llega a un punto del que no hay retorno. Se establece una violencia social tan fuerte que por más que medien terceros actores no basta. El buen trabajo comienza con la labor que se efectúa sobre la educación, los niños, la comunidad, sensibilizando a la población. Hay que empezar por los lugares que aún no están contaminados de la violencia.
Existe una comunidad de práctica que se reúne en nuestro país que está muy preocupada porque la conflictividad avanza y se está asentando en la dinámica de la relación que hay entre las personas. Esa dinámica vincular está plagada de violencia. No estamos para erradicar los conflictos, todo lo contrario, en situaciones de injusticia social y en donde hay desequilibrio de poder si hay conflictos es lógico porque es un modo de relacionarse. Se puede coexistir pero no convivir sin conflictos. Nuestro trabajo es la mediación. Tenemos que tratar de evitar la violencia y para eso necesitamos que los actores estén consustanciados con esa causa, que no sean violentos. El mediador debe trabajar en las causas estructurales del conflicto, posicionar a los actores, empoderarlos, darles voz a quienes no tienen. Para ello hace falta trabajar con la cultura social y la del actor estatal.