ONU recibió la Declaración Universal del Derecho a la Paz


Organizadores del Festival Mundial de  la Paz aprobaron el documento que orienta la formación de los gobiernos de paz, el establecimiento de políticas públicas y de currículas escolares.

La Declaración Universal del Derecho a la Paz, presentada en la apertura del Festival Mundial de la Paz, y enriquecida con las aportaciones de representantes de diversos Consejos de Paz del mundo allí presentes
, fue entregada el día 6 de septiembre a la Directora del PNUD de la Organización de Naciones Unidas en Brasil, la vietnamita Kim Bolduc. La ceremonia se llevó a cabo en el Centro de Eventos de la  Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC) y contó con la presencia de Dulce Magalhães, coordinadora del Festival y de Pierre Weil, rector de la Universidad Internacional de la Paz (Unipaz).

 

Una niña, en representación de todas las niñas y niños del  mundo, hizo entrega del documento a la Directora Kim Bolduc.

 

La carta de principios, ratificada durante el Festival Mundial de la Paz, tiene en vista tornarse una constitución universal, sirviendo de paradigma para la formación de gobiernos de paz, así como para el establecimiento de políticas públicas y currículas escolares incentivadas en sus principios. El documento traduce la propuesta central del Festival Mundial de la Paz, evento cuya primera edición acontece en Brasil, en Florianópolis (SC), del 1° al 6 de septiembre de 2006.

En esta ocasión, Dulce Magalhaes dijo que homenajeábamos a dos pioneros de la Paz, el ex presidente de Costa Rica Rodrigo Carasso y   Pierre Weil, quien recibió el título de Ícono de la  Paz -concedido a personas que tienen una historia de vida y profesional importante para la paz en el mundo-. Pierre Weil es Profesor emérito de la Universidad de Minas Gerais y fue nominado para el Premio Nobel de la Paz en 2003  y premiado en 2000 por la
Organización de las  Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) por su obra en pro de la Paz.

 

 

DECLARACIÓN UNIVERSAL DEL DERECHO A LA PAZ

Paz de los niños en el vientre materno

Paz del recién nacido

Paz para que  la gente crezca y se transforme
Paz en el hogar y en el trabajo

Paz  entre hombres y mujeres

Paz  entre las religiones
Paz  entre los partidos políticos
Paz con democracia y  tolerancia a la  diversidad
Paz entre naciones
Paz como solución de los conflictos
Paz en los medios de comunicación

Paz sin el uso de violencia de cualquier naturaleza

Paz sin hambre y sin miseria

Paz sin miedo o inseguridad

Paz con libertad y dignidad

Paz con solidaridad y cooperación
Paz con preservación del medio ambiente
Paz con desarrollo sustentable
Paz libre de apego, odio, venganza, resentimiento, celos y orgullo
Paz de espíritu
Paz como cultivo de los valores eternos de Amor, de Belleza, de Verdad, de Justicia, de Libertad y de Igualdad

Que la  Paz pueda tener morada en el corazón de los seres humanos a través de una educación que amplíe su conciencia de mundo, despierte para su papel de artífice de la realidad y desarrolle el protagonismo de la vida.

Que la visión  que inspira a cada uno sea construida a partir de un
paradigma de paz y no violencia, a través de instituciones y políticas
públicas orientadas hacia la Cultura de Paz.

Que cada ciudadano cuide de despertar la paz dentro de sí cultivando esas cualidades y valores con la orientación –cuando fuese necesario-  de maestros, instituciones y organismos afines.

Que se prioricen las prácticas compasivas que generan en lo cotidiano vivencias de paz y unidad en los niveles individual, social ecológico, planetario y cósmico.
Que los gobiernos y sus colaboradores asuman el deber y la responsabilidad  de colocar las estructuras que dirigen al servicio de los diferentes aspectos de la paz, contribuyendo así para la transformación de la Cultura de Guerra en Cultura de Paz.

Que las currículas de las instituciones educativas focalicen la educación hacia una Cultura de Paz y no violencia, promoviendo la paz consigo mismo, con los otros y con la naturaleza

Que se desarrolla una percepción que trascienda las individualidades de cualquier tipo, sea en las personas, instituciones, comunidades y regionalidades, fortaleciendo la conciencia de unidad que permea lo visible y lo no visible.

Que se promuevan formas creativas de integración, en las cuales la riqueza de la razón esté al servicio de la inteligencia del corazón y que conduzcan a una sinergia entre la actual Cultura del Hacer hacia la Cultura del SER.

Que ese espíritu de educación inspire a la justicia y la seguridad pública y que sus colaboradores sean preparados dentro del enfoque educativo y no punitivo.

Que las prisiones se transformen en centros de recuperación, a través  de la educación y de la producción de bienes agrícolas y de consumo.

Que las fuerzas armadas estén al servicio de la comunidad en la construcción de una colectividad pacífica, justa  e inclusiva.

Cabe a la sociedad civil y a las organizaciones no gubernamentales incentivar y apoyar los esfuerzos de los gobiernos en el sentido  de establecer una Cultura de Paz. Cabe a las Naciones Unidas realizar estudios y planeamientos estratégicos con el fin de incentivar a los gobiernos en la realización de esos objetivos de paz.

Que cada conciencia despierta sea un ejemplo de la paz que se desea ver florecer en el mundo, conspirando pacíficamente para el desenvolvimiento de la unidad de toda la humanidad, para la integridad de cada individuo y la plenitud de todos los seres.

Que se derrumben las fronteras y los  límites internos que separan a los seres humanos de su propia especie y de todos los demás seres vivos, permitiendo a todos una convivencia fraterna, próspera y benéfica.

Que nosotros, los pueblos de la Tierra, estemos reunidos en la Unidad de la Paz,  danzando en lo infinito del espacio eterno, sin comienzo y sin fin.

Esta Declaración apoya y refuerza la Declaración Universal de los Derechos Humanos, revoca y anula los abusos perpetrados por la violencia.      Sept.2006